Se desmorona programa de pavimentación Comunidad-Gobierno

En Magdalena, Santander y Antonia Santos entregaron obras hace seis meses y ya hay quejas.

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En el barrio Antonia Santos la construcción del pavimento tiene apenas seis meses de haberse terminado. Los vecinos están cansados del polvo y la arena que produce el paso de los vehículos. / Foto: Mario Franco / La Opinión

Piedra, arena, polvo y huecos por montón: en esto se convirtió el programa Comunidad-Gobierno en los barrios Magdalena, Santander y Antonia Santos, pues aunque las obras fueron entregadas hace seis meses, ya están dando dolor de cabeza a los vecinos.

En la avenida 51 del barrio Antonia Santos, María Quintero, no puede pararse en el andén de su vivienda. Los carros que pasan levantan un polvorín asfixiante y las piedras salen como una especie de balas que se estrellan contra los muros de la pared de su casa.

La construcción de este pavimento terminó en diciembre del 2017; en Magdalena y Santander, se entregaron en enero para que volvieran a circular vehículos, esperando un mes para su fraguado, y para los primeros días de febrero ya estaba convertido en gránulos y polvillo, que empeora con el paso constante de volquetas.

“Le negaron el cemento”, afirma Quintero, quien coincide en la hipótesis con  otros barrios, desde los que se cuestiona la inspección a las obras, y la interventoría.

La misma afirmación hecha por Quintero la sostuvo el secretario de Infraestructura, Yonny Pascual Contreras, quien explicó que los ingenieros de la secretaría acompañan a la comunidad, que aporta la mano de obra.

Precisó que cuando estos problemas ocurren, es porque la misma comunidad le niega cemento a la obra, pero esto “no es de parte de la administración municipal, sino de las comunidades donde se ejecutan”.

Aseguró que han encontrado sitios en los que sobra cemento, lo cual tampoco debe ocurrir, porque se cuantifica para un espacio determinado, cuya resistencia sea de 3.000 libras por pulgada cuadrada.

“Uno da las directrices y ellos deben cumplirlas”, dijo. “Si el maestro de obra con el que cuentan no hace las cosas como deben hacerse, queda en manos de ellos, porque a nivel de ingeniería se les dan las pautas”.

Mientras Quintero aportó 500 mil pesos para los trabajos, para Geovanny Gómez estos aportes extra de las comunidades no deben darse, dado que los cucuteños pagan impuestos que deben invertirse en los barrios con obras de este tipo.

Este año, serán 300 calles las que se pavimentarán con el programa, pero las solicitudes ascienden a 3.000, es decir, solo se cubrirá el 10 por ciento de la demanda real.

El secretario de Infraestructura indicó que el municipio hace proyecciones anuales para el programa, y que dependiendo de los recursos se establece el número de calles, para no entrar en déficit, dado que el programa no tiene apoyo financiero.

“Nos hemos demorado un poco, los recursos no están de la noche a la mañana, pero el alcalde está haciendo un esfuerzo para ello”, precisó.

En el barrio Santander, Dina García, explicó que se dañaron 15 cuadros de pavimento, y el compromiso era que en junio los arreglarían, pero no pasó nada.

El ingeniero, Jesús Molina, explicó que en este tipo de obras debe respetarse el tiempo de fraguado, de 20 a 28 días, y explicó que las fallas podrían darse por el uso  de un cemento pobre en resistencia.

Por La Opinión

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