Hoy cambiará la definición de un kilogramo (pero todos pesaremos lo mismo)

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En la Oficina Internacional de Pesas y Medidas en Sèvres, cerca de París (Francia), está guardada una placa de platino e iridio fundida que, resguardada bajo dos campanas de vidrio en una cámara especial, desde 1889 ha sido la base para nuestra definición del kilogramo. Sin embargo, desde hoy la placa –llamada Prototipo Internacional del Kilogramo (IPK)– pasará a la historia.

Durante 129 años, el Sistema Internacional de Medidas definió al kilogramo como un equivalente a la masa del prototipo internacional del kilogramo (IPK), fabricado con una aleación de platino e iridio en forma de cilindro circular recto, con una altura igual al diámetro de 39 milímetros.

En la Conferencia General sobre Pesos y Medidas (CGPM) en Versalles (Francia), se votará para cambiar oficialmente la definición de esta unidad de medida, una de las pocas que todavía se define en relación un objeto físico. Científicos de todo el planeta se reunirán en París para fijar la nueva definición, que deberá tener una precisión con un margen de error del 0.000001%.

“La idea”, según explicó a ScienceAlert el Director Emérito de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), Terry Quinn, “es que al tener todas las unidades basadas en las constantes de la física, son, por definición, estables e inalterables en el futuro, y universalmente accesible en todas partes “.

Por qué reemplazar al Prototipo Internacional del Kilogramo (IPK)?

Tras la creación del IPK, se realizaron copias que hoy se encuentran en varios lugares del mundo, que se utilizan como estándares nacionales y, en ocasiones, se envían a Francia para compararlas con el prototipo.

Pero se ha observado que la masa de estas copias se está alejando de la del IPK encerrado en la bóveda. No está claro si las copias estaban perdiendo masa o si el IPK la estaba ganando, pero la precisión se ve comprometida en ambos casos.

Y es que, aunque muchos no nos detenemos a pensarlo ene l día a día, una definición estable de los grados de temperatura, los kilogramos o el metro, son clave para el funcionamiento de nuestras sociedades. Pero eso no es todo: son clave para que las observaciones de los científicos sean comparables. Si el kilogramo de los investigadores franceses no pesa lo mismo que el de los colombianos, ¿cómo podrá avanzar la investigación científica?

Por eso, durante los últimos años, los metrólogos han estado hablando sobre la necesidad de un nuevo estándar. Pero, ¿cuál? ¿cómo redefinir el kilogramo a partir de una constante física?

La respuesta se encontró en la constante de Planck, que es la proporción de energía y frecuencia de un fotón. La nueva magnitud de un kilogramo se definirá indirectamente por la constante de Planck para que sea exactamente igual a 6.626 069 × 1034. En palabras sencillas: de ahora en adelante será la formula matemática de una variable física (la constante de Planck) la que definirá al kilogramo.

El nuevo concepto incluye una herramienta llamada balanza de Kibble, un equipo muy complejo que primero mide la cantidad de corriente eléctrica necesaria para crear una fuerza electromagnética que es igual a una fuerza que actúa sobre una masa determinada.

Lo más importante es recordar que el cambio o supondrá ninguna diferencia perceptible en el día a día: el nuevo kilogramo contendrá exactamente el mismo número de manzanas que antes, pero habrá una diferencia para los metrólogos en particular y para los científicos en general.

En cuanto al IPK, la pequeña pieza de metal que ha sido tan importante durante tantos años, se mantendrá resguardada bajo sus dos campana de vidrio, en la cámara especial de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas.

Por: El Espectador

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