Don Lino Galavís Girón: un visionario que partió a la eternidad

0
222

En un artículo publicado por el Colombiano de Medellín, Orlando Ayala, uno de los cinco ejecutivos de confianza de Bill Gates,  dueño de Microsoft y el genio que hizo que muchas familias tuvieran, por lo menos, un ordenador en casa, narra cómo don Lino Galavís Girón, fue clave en su éxito profesional.

Después de graduarse en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en 1981 como Licenciado en Administración de Sistemas de Información, Orlando  empezó a trabajar con NCR, empresa de servicios y soluciones tecnológicas.

Hoy Orlando cree que la clave de su éxito en esa empresa fue “no limitarse a la definición de lo que se cree que es el trabajo, de lo que se pide. Buscar lo que no es muy obvio”.

Cuenta que un día a la oficina de NCR en Bogotá llegó un señor de Cúcuta, “que no tenía pinta de ejecutivo”. Entró donde un asesor para que le colaborara. Este no lo quiso atender, así que Orlando lo hizo. El hombre le propuso que se encontraran al día siguiente en el hotel en el que se hospedaba. Allá le dio un tiquete para Cúcuta, le encargó la sistematización del proceso caficultor de Café Galavís. El hombre giró un cheque por 300.000 dólares. Fue el gran negocio.

Estaba en México trabajando para NCR como director de ventas y lo llamó un cazatalentos desde Nueva York. Corría 1990. Le ofrecía un puesto importante en una empresa que apenas empezaba: Microsoft. Terminó siendo gerente de la creación de la subsidiaria para abrir la oficina para América Latina.

La carrera despegó: “Logré crecer la región de cero dólares a 100 millones en 1994. Empezamos a abrir subsidiarias y para mí fue muy especial cuando en 1992 abrimos la oficina en Colombia”.

Hablar de don Lino Galavís Girón es hacerlo del visionario que no dejó morir la empresa de su padre, sino que la hizo crecer tanto, que este año (2018) cumplió 100 años de fundada.

Fue en 1951 cuando don Lino Galavís Girón, tomó las riendas de la empresa. Para analizar la importancia de esta empresa basta pensar en las estrecheces que para el año 1918 debieron existir. La tecnología se hallaba en embrión y muchas máquinas debían fabricarse, como dicen ahora, de una manera hechiza. Los medios de transporte eran tan elementales como debe suponerse: un burro, un caballo, un buey… o un cargador de bultos, incluso, una bicicleta.

Cualquier labor en el sentido de crear una empresa se convertía en un gran esfuerzo y en un gran despliegue de creatividad como se puede apreciar en el caso de don Lino Galavís Carriedo, fundador de ésta empresa.

Muerto su padre y ante la enorme responsabilidad, el joven Lino Galavis Girón, asumió la administración de la fábrica.

Era imperioso para él, concebir el desarrollo de la empresa dentro de una mayor planificación y con criterio más industrial.

Al efecto, decidió trasladar la fábrica a la ciudad de Cúcuta, diseñada y construida conforme a los requerimientos de éste tipo de actividad productiva. Fue el comienzo de una nueva etapa. Toda la tecnología y los avances adquiridos en la torrefacción de café, se emplearon por la próspera empresa local.

 

Tostadoras de las mejores marcas, los mejores molinos, las máquinas pesadoras, fueron, adquiridos para modernizar la fábrica. Fue la etapa de la plena industrialización y de desarrollo tecnológico, que muy pronto produjo nuevos frutos, ya que el producto conquistó mayores mercados, por lo que la empresa continuó su línea ascendiente.

Era conveniente, elevar la calidad del producto. Y esto sólo se lograba utilizando el mejor café en el procesamiento, por lo que al flamante empresario se le ocurrió la excelente idea de traer la materia prima desde el Viejo Caldas, departamento piloto en la producción nacional del grano, reconocido internacionalmente como cultivador de café de óptima calidad.

Esta decisión hizo que el Café Galavís adquiriera más prestigio, por su inmejorable calidad. El liderazgo de la empresa en el mercado estaba asegurado.

Como está asegurado el sitial de honor en la historia, para don Lino Galavís Girón empresario que se destacó por su programa de responsabilidad social al apoyar a estudiantes de escasos recursos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, como señala el ex banquero Edgar Granados, muchos de ellos lo recuerdan  porque les donaba un desayuno con pan y café.

Don Lino Galavis Girón, estuvo casado con doña Mercedes Trujillo (fallecida), con quien tuvo cuatro hijos y a quienes también involucró en el negocio familiar del café: Lino Alberto, Gladys Elvira, Ricardo (modernizó la empresa) y Jesús, estos dos últimos ya fallecidos.

Las honras fúnebres de uno de los empresarios más respetados de la región son este martes 18 de septiembre, a las 10 am,  en la Iglesia de María Auxiliadora.

Hoy por hoy, la empresa Café Galavís es conducida por una cuarta generación.

Paz en la tumba de uno de los grandes: don Lino Galavís Girón.

Recopilado del libro “115 años de historia” para la  somos la revista.

Cortesia : Somos La Revista

Deja un comentario